¡Hola amigos! Hoy estoy especialmente luminosa porque he tenido la suerte de entrevistar a Natalia Blanco Ríos, la persona encargada de dirigir el taller de arte para la creación y montaje de las ilustraciones de Luciérnaga busca a su familia, es decir, la responsable de que tanto yo como todos mis amigos y los escenarios de mi historia existan; ¿es o no es para ponerse a lucir como una estrella?
Esta sevillana natural de Morón de la Frontera es graduada en Bellas Artes, con un máster en Arteterapia y un grado superior en Integración Social. A lo largo de su experiencia, ha combinado el arte con la inclusión social, participando en proyectos que emplean el arte como medio de expresión y transformación personal.
Yo no puedo aguantar las ganas de saber más sobre ella y la creación de las ilustraciones del cuento, ¿me acompañáis?
LUCIÉRNAGA: ¿Qué sentiste/pensaste cuando te hablaron del proyecto y la posibilidad de liderarlo?
NATALIA: Al enterarme de este proyecto, sentí una mezcla de ilusión y responsabilidad. Participar en un proyecto tan sensible y especial me emocionó profundamente. Sabía que sería una gran oportunidad para poner en práctica mis conocimientos artísticos y en integración social, además de crear un espacio donde todos los participantes pudieran sentirse a gusto.
L: ¿Qué ha supuesto para ti llevar a cabo este proyecto?
N: Este proyecto ha sido muy significativo para mí, porque me ha permitido unir mi pasión por el arte y mi vocación por la inclusión social. Ha sido una experiencia enriquecedora que me ha permitido ver el impacto del arte en el bienestar y la autoestima de cada uno de los participantes.

L: ¿Qué conocimientos, técnicas, etc. de tu formación has aplicado en el proceso de creación de las ilustraciones?
N: En este proyecto trabajamos con una mezcla de acuarela, collage y escaneo. La acuarela nos dio ese toque visual atractivo y accesible para todos los participantes. El collage, además, nos permitió optimizar el tiempo y los recursos, ya que cada persona podía armar sus propios elementos sin necesidad de un exceso de montaje digital posterior. Así, pudieron involucrarse de manera más directa en el proceso. Al final, todos aquellos elementos que debían ser ajustados se escanearon aparte y se introdujeron digitalmente.
L: ¿Cómo crees que incide este tipo de actividad en personas con discapacidad intelectual?
N: Les da la oportunidad de sentirse parte de algo, de trabajar juntos hacia un objetivo común. La ilusión por ver el resultado final y el apoyo mutuo durante todo el proceso fortalece su autoestima y crea un ambiente de colaboración. Esto no solo les permite expresarse, sino también disfrutar del trabajo en equipo, generando un fuerte vínculo entre los participantes.
L: ¿Qué ha sido lo más difícil?
N: Lo más difícil fue adaptar la actividad a las habilidades diferentes de cada uno de los participantes. Para mí era muy importante que todos pudieran participar, incluso aquellos que no tenían habilidades artísticas.
El reto estuvo en encontrar la manera de involucrarlos de forma activa. Quería que fueran conscientes de lo que estaban haciendo y que pudieran sentirse parte del proceso, sin importar su nivel de habilidad. Al mismo tiempo, tenían que tener todos los personajes el mismo estilo y trabajar en ello, ha sido también todo un desafío.
L: Un momento, durante el proceso, que se te haya quedado guardado para siempre.
N: Hubo muchos momentos bonitos, como cuando se les propuso el taller y vi la ilusión que les causaba, o cuando me decían que ojalá el taller continuara con más historias. Pero hay uno que tengo grabado con especial cariño. Una de las usuarias estaba secando su hoja de acuarela con un secador, y otra, al ver que el secador estaba demasiado cerca de la hoja, levantó su mano con cuidado para evitar que se quemara. Lo más bonito fue que no solo lo hizo en ese momento, sino que se quedó un buen rato sosteniéndola en alto, mientras seguía trabajando.
Ese gesto de apoyo y cuidado, tan sencillo, pero tan lleno de significado se quedó grabado en mi cabeza. Fue una muestra de cómo el taller no solo fomentó la creatividad, sino también la solidaridad y el trabajo en equipo.

L: ¿Qué has aprendido? ¿Has descubierto algo sobre ti que desconocías?
N: Este proyecto me ha enseñado a confiar más en el proceso y a ser más paciente. Me di cuenta de que no siempre hace falta tener todo bajo control desde el principio, porque al final todo se va armando de una forma natural. Lo que más me sorprendió fue ver cómo todo se fue uniendo y el resultado final fue mucho mejor de lo que esperaba. Aprendí a valorar más el trabajo en equipo.
L: ¿Cuál ha sido tu motor?
N: Lo que realmente me motivó fue ver la ilusión de los participantes y, sobre todo, el entusiasmo de Paula, la escritora del cuento. La forma en que conectamos durante todo el proceso y cómo compartíamos la emoción por el proyecto fue clave. La energía que Paula transmitía me inspiró mucho, y ver cómo todos se implicaban con ganas, sin importar sus habilidades, me dio aún más fuerzas para seguir. Hablar, planificar y montar todo juntos con tanto entusiasmo hizo que el proceso fuera realmente único.
L: ¿Qué significado tiene para ti la historia de la luciérnaga?
N: La historia de la luciérnaga tiene un gran significado para mí, porque refleja el viaje hacia la búsqueda de algo tan importante como la pertenencia y el amor familiar. La luciérnaga simboliza la esperanza, la búsqueda incansable de encontrar un lugar donde sentirse seguro y aceptado, algo que todos necesitamos en algún momento. Para mí, es una historia que habla de la conexión, del cuidado y de cómo, a pesar de las dificultades, siempre hay algo o alguien que nos ilumina el camino.
L: ¿Qué le dirías sobre el cuento a alguien que no lo conoce?
N: Le diría que es un cuento que habla de una luciérnaga que, a pesar de su ceguera, decide ir a buscar a su familia. La historia muestra cómo, a veces, las dificultades o limitaciones no nos detienen. Es un recordatorio de que, aunque no tengamos todas las respuestas, seguimos adelante, simplemente porque tenemos una necesidad que debemos cumplir.
L: ¿Algo más que añadir?
N: Solo quiero destacar lo agradecida que estoy por haber tenido la oportunidad de participar en este proyecto. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como personal. Me ha recordado el poder transformador del arte, no solo para crear, sino también para generar comunidad, para dar voz a cada persona y para fortalecer el sentido de pertenencia. Es un recordatorio de lo importante que es seguir creando espacios donde todos puedan sentirse parte de algo significativo
¡MUCHAS GRACIAS Natalia! Ha sido taaaaaan emocionante charlar contigo. Estoy segura de que a todo el mundo le encantará la entrevista.





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