Un día, Lucía, mi hija mayor, que en ese momento tenía tres años, empezó a preguntarme, inquieta, por qué uno de sus compañeros de clase no tenía papá o por qué una de sus amigas del parque tenía dos mamás. Para ella, cuyo modelo de referencia en casa, y en la mayor parte de familiares y amigos que nos rodean, es el de mamá, papá, hija e hijo, aquello era algo que escapaba a su comprensión. Así que era el momento idóneo de sentarse con ella, literalmente, y resolver sus inquietudes de la manera más sencilla posible.
Le expliqué que existen muchos tipos de familias, poniéndole ejemplos y que, por distintas que sean todas hay algo que comparten, lo más importante, lo que realmente las convierte en familia: el amor incondicional entre sus miembros, que trae consigo el apoyo, la solidaridad y el respeto entre ellos. Fue muy gratificante ver, a través de sus grandes e inocentes ojos, un gesto de tranquilidad e, incluso, un destello de ilusión.
En ese contexto, y no voy a decir por casualidad porque no creo en ellas, pienso que todo ocurre para algo, la profesora de mi hija invitó, a los padres que quisieran, ir a contar un cuento a clase con motivo del Día de la Familia. Y fue en ese preciso instante cuando cogió la batuta mi alma de escritora e inventora de historias para curar, calmar y dormir, para montar un pequeño cuento que reflejara lo que semanas atrás le había explicado a Lucía sobre las familias.
Gracias a la ayuda de otra mamá representamos la historia con la participación de las niñas y niños, que disfrutaron mucho. Y hasta aquí todo bien, ¿no? Pues esa es la base sobre la que se construye Luciérnaga busca a su familia, para que los más pequeños de la casa, que son el futuro y la esperanza, lleven en su corazoncito unas sencillas premisas para mirar el mundo de una manera abierta, libre, empática y, por supuesto, llena de amor.
Así que sí, este cuento habla de diversidad funcional a través de su protagonista, que es ciega. Pero también habla, de manera sencilla y tomando forma de animales del bosque, de diversidad familiar: familia biparental, familia monoparental, familia homoparental o el concepto de familia de acogida se mezclan con la ternura y los trazos de acuarela en esta pequeña historia.
A día de hoy, debo confesaros que es muy emocionante observar cómo en los juegos simbólicos que desarrolla mi hija con sus muñecos introduce estos conceptos con la mayor naturalidad y facilidad del mundo; y su hermano pequeño, por supuesto, la imita. ¡Qué maravillosa es la infancia y cuánto tenemos que aprender de estas pequeñas grandes personas!





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